Mi Laborum

La verdadera seguridad laboral (1era parte)

“No es fácil para mí decirte esto, pero la empresa ha decidido prescindir de tus servicios

debido a la reestructuración”. Esta es una frase que puede sonarle familiar a más de uno en

estos momentos. ¿Alguna vez nos hemos detenido a pensar cuántas veces vamos a cambiar

de empleo durante nuestra carrera profesional? Seguramente, no nos lo hemos planteado en

serio.

Culturalmente, nos han enseñado a pensar de la siguiente manera:

1. No es bien visto cambiar de empleo a menudo porque puede significar que eres una

persona inestable e inmadura.

2. Tienes que ser un profesional universitario para tener éxito en la vida laboral.

3. Debes cumplir y obedecer estrictamente lo que se te manda, sin cuestionar a la autoridad.

4. No propongas cambios porque puedes invadir “fronteras territoriales” en la empresa.

5. Oculta información estratégica para volverte indispensable en la organización.

6. Consigue tu nombramiento para estar “tranquilo” y “seguro”.

7. Busca una empresa grande para “hacer carrera”.

8. Lo que valen son las buenas relaciones, el “tarjetazo”, y no tanto tus conocimientos.

9. Ser jefe implica tener poder para dar “órdenes” y que los de “abajo” hagan el trabajo.

10. Mantén buenas relaciones con los jefes para conseguir ascensos más rápidos.

Podríamos continuar enumerando viejos paradigmas, pero, en resumen, se nos inculcó la falacia de la “estabilidad laboral” y que todos tenemos derecho a un empleo de tiempo completo. La realidad es muy distinta. La verdadera seguridad radica en nosotros mismos, en nuestros conocimientos, experiencia y, sobre todo, nuestros valores. Debemos estar preparados para el cambio y hacer de la flexibilidad nuestro mejor aliado En una encuesta sobre cuál es el retrato del gerente global ideal, el primer factor que surgió fue el de la disposición para aprender seguido de la capacidad para planificar. En contrapartida, el factor menos apreciado fue el de los conocimientos técnicos. No es sorprendente saber que nuestros conocimientos se vuelven obsoletos cada dos años, especialmente por la nueva forma de hacer negocios en la era digital.

¿Y cómo reaccionaría usted ante la amenaza de perder su empleo? Cada uno de nosotros reacciona de manera diferente, pero podemos clasificar esas reacciones en cuatro grupos:

a. Depresión. Es la más común de las reacciones. Se presentan sentimientos de desorientación, estancamiento o falta de dirección. Se culpan a sí mismos de lo ocurrido. Es natural tener esta reacción, pero no se debe uno atascar en esta fase porque crea una “parálisis mental” que impide avanzar.

b. Aquí no pasa nada. Algunas personas niegan lo sucedido y piensan que no ha ocurrido

nada. Creen que van a encontrar un trabajo inmediatamente y ganando lo mismo. Se van de vacaciones, arreglan la casa y ponen mil pretextos para no buscar trabajo. Aunque ser positivos es muy importante, tampoco se puede ser iluso porque sería actuar como el avestruz, escondiendo la cabeza en la arena, pero otra parte de uno queda vulnerable. Es necesario ver la realidad tal cual es.

c. Pánico. Estas personas se precipitan a contarle a todos lo ocurrido, a hablar mal de su anterior empresa, a pedir que le pasen la voz de “algo” a todos sus conocidos. Es una incorrecta canalización de energías. Lo mejor es calmarse y planificar cuidadosamente los pasos a seguir.

d. Venganza. Algunas personas deciden vengarse de su anterior empleador en vez de buscar otro trabajo. Quieren recuperar su autoestima a través de acciones legales. O quieren probar que su empresa estaba equivocada consiguiendo un mejor trabajo con un competidor. Lo mejor en estos casos es “pasar la hoja” y redireccionar su inteligencia emocional a favor de uno.

Pasada la reacción inicial, el siguiente paso es aceptar la situación y elaborar un buen plan de marketing personal. ¿Qué es el marketing personal? Algo así como dar a conocer los mejores atributos y cualidades personales a nuestro mercado laboral objetivo. Ahora bien, puede ser que queramos intentar nuevamente buscar a un nuevo empleador que invierta en nosotros o nos atrevamos a ser emprendedores y salir a “vender” nuestros servicios o, tal vez, pensar en un pequeño negocio.


Victoria Flórez Mazzini

Directora General

Umano Consultores

Lee Hecht Harrison Global Partner

www.umano.com.pe

One comment on “La verdadera seguridad laboral (1era parte)

  1. LAURA
    19 January 2011

    Bueno, comentado lo dicho por la especialista, en realidad cuando uno pierde un trabajo por indistintos motivos, se ve envuelto en un monton de interrogantes como podria ser donde voy a laborar, seré capaz de ganr frente a un monton de pstulantes, entre otras pero tambien te llenas de mucha carga negativa emocional, puesto que uno siempre en el trabajo trata de sobresalir bueno como es el mi caso, trato de hacer las cosas bien y mejorar constantemente, y que luego decidan dar fin a tu trabajo es algo que nos llena de mucha incertidumbre, pero para poder contrarestar ello, debemos adoptar una actitud positiva frente al cambio despues de todo no sera la primera vez que tengamos que cambiar de centro de labores ya sea por fin del contrato o por una mejora profesional, despues de todo enfrentarse al cambio es lo mas dificil, pero optar por darle buena cara al mal tiempo es lo mas sano que uno puede hacer, despeja tu mente y te ayuda a ver mas alla de lo evidente. Gracias.

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This entry was posted on 18 January 2011 by in Ideas para trabajar mejor.
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