Mi Laborum

Llevarse bien con el nuevo jefe

“Oye, me han dicho que el nuevo jefe estuvo varios años en el departamento de Compras y lo cambiaron a Administración porque se llevaba pésimo con el equipo. Además, Ana, de Sistemas me comentó que de 37 años no pasa, ¡imagínate!… ¡Ah!, y Julián, el de tesorería, dice que hay rumores de que su divorcio fue medio escandaloso, así que debe ser un resentido”.

Lamentablemente, la elección de quién será nuestro jefe no depende de nosotros, y muchas son las veces en que el nombre seleccionado podrá generarnos inquietudes. Lo complicado es que apenas ese nombre se anuncia al equipo, los chismes, habladurías, rumores y, sobre todo, opiniones, saltan como maíz en una olla caliente. Tu opción es o sumarte a los rumores y fomentar un “frente de ataque” contra el nuevo jefe, o eliminar los prejuicios hacia él, decidir formarte tu propia opinión y evitar el enfrentamiento.

¿Quién gana y quién pierde?

Lo primero que tienes que darte cuenta es que él YA ES tu nuevo jefe, que esa ha sido una decisión tomada y que, ponerte en contra de esta nueva realidad solo va a perjudicarte a ti, y al avance del equipo, porque los obligará, al nuevo jefe y al equipo, a gastar energías en tratar de llevarse bien antes que en acomodarse como equipo.

Aquí, algunas de las ideas más comunes cuando entra una persona a liderar un equipo.

“Seguramente va a querer meter a su gente”

Es lo más normal que una persona quiera trabajar con alguien que sea de su confianza o que él considere un buen trabajador, efectivo y que lo ayude a conseguir sus metas, pero ¿sabes qué?, ese buen trabajador no tiene por qué estar fuera del equipo asignado. El nuevo jefe llegará a conocer a su equipo, y, evidentemente si lo que encuentra es una serie de personas que le hacen la guerra, le ponen mala cara y tratan de enseñarle cómo hacer su trabajo, buscará insertar a los de su confianza. Y allí, querido lector, el único que pierde va a ser el que terminará saliendo para que entre alguien de su confianza. La tarea, entonces, es demostrarle al nuevo jefe que son el equipo que él necesita, contarle sobre sus logros y que vea que son capaces de adaptarse a este nuevo reto.

“Nosotros tenemos nuestra manera de trabajar, él quiere venir y cambiar las cosas”

Incorrecto: él no quiere “venir y cambiar las cosas”; como sea que hayan sido las circunstancias de su ingreso, el nuevo jefe sentirá que su función es obtener buenos resultados para la empresa, y tratará de hacerlo como él cree que es mejor. Esto no es una mala actitud de él, ni un ensañamiento con el equipo, es simplemente su manera de trabajar, y, te damos una noticia: es normal que busque hacer cambios. El equipo tiene que entender que este es un proceso de adaptación mutua, y que los cambios en la manera de trabajar a veces pueden traer buenos resultados.

“No voy a ser un franelero”

Tienes razón, no tienes porqué serlo. No te estamos recomendando que trates de “convencerlo” de nada, ni de ser su nuevo preferido, eso incluso sería contraproducente para la relación. Lo único que tienes que hacer es tratar de hacer bien su trabajo y demostrarle que eres capaz de responder de una manera amable. No pierdas de vista que, en un equipo, todos son eslabones de una sola cadena, y que cada uno tiene que cumplir su trabajo para que esta funcione.

“Me cae mal, es antipático”

¿Y quién ha dicho que todas las personas tienen que caerte bien. Es tu jefe, no un compañero de salidas, y su función no es caerte simpático. Además, recuerda que también es una situación de estrés para él y probablemente no esté del mejor humor del mundo.

“Es un inepto. No puedo trabajar con alguien que sabe menos que yo”

Ese es uno de los pensamientos más comunes y es muy importante que te deshagas de él, pues si comienzas a rebuscar cada defecto y cada cosa que sabe y no sabe, te enredarás tú solo en un nudo del que nadie podrá sacarte. Es cierto que puede ser que muchas veces un jefe no sepa cosas que tú sí sabes, pero ese no tiene porqué ser un pecado. No por ser un jefe, además, está en la obligación de saberlo todo o de ser un experto en todo, él también está entrando a una función nueva a la que tendrá que adaptarse.

“¡Es menor que yo!”

Otro prejuicio que hay que quitarse. Un jefe menor, al contrario de lo que se piensa, puede aportar ideas frescas, conocimientos nuevos y renovación en el uso de ciertos métodos o tecnologías que el equipo no conoce. ¿No busca uno siempre renovarse?, ¿no busca tener pequeñas nuevas metas?, tómalo como eso. Evita usar frases como “cuando yo tenía tu edad…” o “es que tú eres jóven…” y aprende, por ejemplo, a usar los mensajes de texto en el celular u otro método de comunicación que requiera. Eso te servirá a ti y permitirá al equipo trabajar alineado.

“Tiene tales y tales defectos”

Claro que los tiene. No olvides que es una persona, y va a tener defectos, tal y como tú los tienes, y en la vida, hay que acomodarse y aceptarse, con todo y defectos.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Information

This entry was posted on 19 July 2010 by in Ideas para trabajar mejor.
%d bloggers like this: