Posteado por: milaborum | 23 enero 2012

Cómo manejar una oferta de trabajo inesperada

Muchas personas piensan que recibir una oferta de trabajo en tiempos de crisis económica es todo un logro. Pero recibir una oferta, cuando ni siquiera se está buscando un nuevo trabajo, pues eso es a veces es considerado un milagro por algunos.

Pero no lo es. Mientras más uno avance en su carrera y más contactos profesionales se tengan, uno se convierte altamente atractivo para una compañía, por lo que no debería ser nada raro recibir una oferta de trabajo inesperada.

Pero cuando esta llega, uno necesita meditar seriamente, y rápido. Y no importa cuán emocionante pueda ser, o cuánto poco tiempo tengas para tomar una decisión, la nueva oferta no debe tomarse ligeramente.

Por ello, te recomendamos un par de pasos a considerar si te encuentras en esta situación:

¿Cuánto tiempo estás en tu actual trabajo?

Aunque el nivel de rotación en las empresas cada vez es más rápido, uno tiene que considerar el tiempo de experiencia en su puesto actual antes de cambiarse a uno nuevo. Dependiendo de cuánto tiempo uno ha estado en su actual posición y cuán frecuentemente uno ha cambiado de área, es sabio rechazar cualquier nueva oferta si uno necesita construir más experiencia.

¿Cuán feliz eres?

Toma un tiempo para reflexionar cómo te sientes acerca de tu trabajo antes de que la nueva oferta llegara. ¿Eres normalmente feliz? ¿estás siendo retado constantemente y aprendes nuevas cosas? O ¿ya estás listo para un cambio en algunos pocos meses?

También piensa en cómo el nuevo trabajo se relaciona con tus planes de carrera a largo plazo. Si es realmente apropiado para ti, o estás siendo tentado por una nueva experiencia. Piensa en cómo te sentirías con la nueva oportunidad de acá a un año, una vez que la emoción haya pasado.

¿Qué beneficios ganarías o dejarías de ganar?

Piensa sobre los beneficios de cada posición, no solo el seguro de salud y los días de vacaciones, sino en las cosas que hacen tu vida mucho más fácil. Por ejemplo, ¿te permiten trabajar desde tu casa en ocasiones especiales en tu actual trabajo? ¿el nuevo empleo tendrá beneficios como “un día para ti” y cafetería? Estas son algunas de las cosas que tendemos a olvidar cuando evaluamos posibles ofertas. Pero estos son factores muy importantes para tu felicidad en general y tienen que ser considerados junto con el salario y la descripción de la posición.

¿El nuevo trabajo será estable?

El Mercado está en crecimiento pero no hay que confiarnos aún. Es recomendable mirar las cifras de la compañía, su reporte anual y recientes comunicados de prensa para obtener una mejor idea de cuán seguro será tu nuevo empleo.
También, recuerda que toma tiempo el instalarse en una nueva posición. Si has estado en tu trabajo actual por ya algún tiempo, será fácil mirar todos los retos a los que estuviste sometido durante los primeros meses de adaptación a la nueva compañía. ¿Estás listo para enfrentar esto de nuevo?

¿Es realmente el tiempo correcto y lugar?

Que las empresas se peleen por uno es algo bastante atractivo, pero no es una razón para aceptar un trabajo, si no es el indicado para ti. Piensa las cosas lo más cuidadosamente posible y asegúrate que estás moviéndote porque quieres, no porque alguien más te quiere.

También a veces es bueno confiar en tus instintos. Si tu sientes que la oferta no se adapta a tus necesidades, es completamente dable que la rechaces. Después de todo, puede que aparezca otra en muy poco tiempo.

En resumen, ¡uno tiene que estar preparado! Mantén actualizado tu cv, identifica tus referencias y ten al menos una idea de qué tipo de posiciones estarías dispuesto a aceptar.

Fuente: The Daily Muse.
Posteado por: milaborum | 17 enero 2012

Tips para ganarte a tu jefe en 2012

Buscar una nueva oportunidad laboral se convierte en una constante entre los trabajadores cada año. Entre los factores que apuntalan esa decisión está la búsqueda de desarrollo profesional, y cambiar de ambiente laboral, incluyendo – en buena medida- al jefe.

Según los especialistas, lo que más se detesta de un superior es que no valore el desempeño del empleado. Así opina 3 de cada 10 personas que participaron en una encuesta laboral. De un universo de 3,000 entrevistados, a 32% le molestan los jefes prepotentes, y 20% aborrece a quienes muestran poca habilidad para escuchar a los colaboradores.

Un análisis elaborado por la firma de mercados Gallup, en Estados Unidos, concluyó que una mala relación con el superior es la razón número uno para renunciar, superando otras áreas de insatisfacción, como horas extras e incremento de tareas laborales.

Curiosamente, aunque “los empleados renuncian para dejar a los jefes y no a las empresas”, como menciona el reporte de Gallup, la realidad es que avanzar en un trabajo requiere, más allá de dominar las funciones del puesto, llevarse bien con los superiores.

En una oficina si quieres crecer hay que ajustarse a las políticas de la empresa y de sus directores, “el empleo no se adapta a ti”, menciona la directora de la firma de Head Hunter Lucas 5, Mayra Ortega.

La tarea de ‘ganarse’ a un superior ha cobrado importancia en el ámbito de desarrollo empresarial, al grado que instancias como la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford (donde han cursado su MBA los empleados top de Google, entre otras empresas), tiene una clase para enseñar a sus alumnos el manage up, es decir, el arte de relacionarse con los jefes.

De acuerdo con el diccionario Urban Dictionary, que agrupa términos de manejo empresarial, el manage up consiste en relacionarse efectivamente con jefes y los superiores de éstos para poderse “mover” en las alturas empresariales. La meta de esta actividad es aprender a manejar las situaciones que se viven con los directores para que éstos permitan hacer su trabajo al colaborador sin interferencias y sin que frenen su desarrollo.

La relación con los jefes es casi igual de importante que la establecida con los esposos. Si a un superior se le trata a la defensiva responderá de esa manera, si intentas entender sus requerimientos la respuesta es diferente. Es importante entender su forma de trabajar porque ni un vínculo afectuoso con los compañeros ni un buen ambiente laboral compensan un lazo negativo con los directores, menciona una investigación de la Universidad de Indiana, publicada en el diario Work and Stress (Trabajo y Estrés).

Debido a que uno de los propósitos para 2012 podría ser mejorar las relaciones en la oficina, enlistamos cinco reglas clave para empezar a ejercer el manage up:

1. Ubica sus preferencias. Hacer bien el trabajo es vital, pero lo es más cumplir con las tareas según lo que el jefe espera. Si le gusta tener un informe diario, prepáralo, si prefiere la comunicación por mail sigue esa referencia, o si gusta de información concisa y no entretenerse en detalles, omite los datos innecesarios.

Observa cuál es su forma de operar preferida, porque uno de los principales errores de los empleados es desconocer lo que el jefe espera. Muchos directores no explican sus expectativas y el trabajador debe descubrirlas. Como colaborador, es reprobable hacer perder el tiempo a un jefe porque no sabe qué resultados reportar.

2. Da soluciones, no problemas. Los trabajos y proyectos tienen inconvenientes, mismos que no deben ser motivo de agobio para el jefe. Si te conviertes en un experto (a) en quejarte y encontrar lo malo a lo que te piden, difícilmente serás elegido para una promoción o proyecto especial. Cuando una empresa contrata a una persona es porque recluta a quien solucionará los conflictos, no quien los acentúe. Es importante que cuando surja un problema ofrezcas un plan “B” para resolverlo y que esa solución no suponga un esfuerzo adicional para otros.

3. Establece tu red. ¿Eres un empleado muy ocupado o introvertido? Eso debe cambiar si aspiras a moverte en los altos niveles, es decir, debes dedicar tiempo a ubicar cuáles son las líneas (personas) de acceso para llegar a tus jefes y hacer visible tu trabajo. Recuerda: de nada sirve que tengas un buen desempeño si las personas estratégicas no lo identifican.

Quizá al jefe le desagrada que lo abordes a su llegada o cuando tiene más pendientes, así que también debes ubicar el momento y la forma adecuada para destacar, puede ser una comida, en la presentación de informes de trabajo, o cuando se piden opciones para gestionar un problema.

4. Evita ‘lucirte’ de más. Una cosa es identificar las necesidades del jefe para crecer, y otra es mostrarse tan interesado en conocerlo que des la idea de ir tras su puesto. Esa imagen puede dañar en forma permanente tu relación laboral. Pregunta y consigue datos sobre cómo quiere el trabajo, pero es el superior quien tienen la última palabra. Si se equivoca puedes hacer una sugerencia ‘política’ después, no mostrar su falta de pericia en el momento.

5. Evita las cosas malas que ‘parezcan’ buenas. Si existe una situación que detestan los jefes son las sorpresas. Cualquier cambio que se presente en tus proyectos, indícalo, sea bueno o malo, no esperes a la fecha de entrega o las reuniones periódicas para informarlo y que el superior sea el último en saber.

Por último, Katherine Crowley y Kathi Elster, autoras del libro Trabajar contigo me está matando mencionan en su obra que un empleado debe hacerse visible por todos los medios y, para ello, hay que buscar las herramientas que mejor funcionan al jefe. Una opción puede ser enviar un correo para informarlo sobre los avances semanales, enfatizando en los resultados. Otra es sugerir que se reúnan 10 ó 15 minutos y ahí llevar un discurso que destaque como estás resolviendo los pendientes. La ‘regla’ es no excederse en la ‘venta’ que hagas de tu trabajo, hay que hacerse nota, no ser ‘egocentrista’.

Tomado de CNN Expansión.
Posteado por: milaborum | 11 enero 2012

Nueve consejos para encontrar empleo

Comenzamos un nuevo año y con ello nuestras ganas de encontrar el trabajo de nuestros sueños empiezan a crecer. Por ello, hemos preparado una lista con nueve consejos muy importantes para alcanzar ese objetivo tan anhelado.

1. Infórmate: Mantente al día siempre sobre el sector de tu interés leyendo periódicos, blogs, etc. Investiga también sobre las empresas en las que quieres trabajar y qué están buscando para saber si tu perfil podría encajar bien dentro de su cultura organizacional.

2. Define tus objetivos: Define bien qué es lo que quieres conseguir, ¿un empleo?, ¿contactos?, ¿experiencia? También es aconsejable realizar un FODA personal y medir las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas de uno mismo, para poder estar más preparado.

3. Potencia tus fortalezas.

4. Asiste a eventos del sector y participa en ellos: Haciendo esto tendrás mayor visibilidad y podrás intercambiar información con profesionales con tus mismas inquietudes. Eso sí, no olvides de llevar tus tarjetas personales.

5. Cuida tu perfil profesional y el de las redes sociales: Este consejo aplica para todos los profesionales pues todo lo que decimos, publicamos y criticamos en el ciberespacio se queda grabado en los buscadores, y hoy en día estos son revisados por nuestros futuros empleadores para conocer más a los candidatos.

6. Networking: Participa en foros sobre el sector de interés. Esto te ayudará a lograr mayor visibilidad y autoridad.

7. Pide referencias a tus contactos: Es decir, pide a tus contactos (tal vez ex compañeros de trabajo) que escriban referencias sobre ti y el trabajo que desempeñaste. Otra buena opción es hacerlo a través de LinkedIn. Ese comentario positivo quedará siempre en la Web y todos podrán leerlo.

8. Prepárate para la entrevista: Averigua todo lo posible sobre la empresa a la cual postulas. Además, durante la entrevista tienes que demostrar que eres el candidato perfecto para realizar el trabajo, no solo porque te adecuas bien a la cultura organizacional de la empresa, sino también porque tus competencias se amoldan bien al puesto.

9. Organízate: Indaga e investiga de manera profunda sobre determinada área.

Posteado por: milaborum | 2 enero 2012

Utilizando el empleo temporal como trampolín

En la temporada de fin de año, las contrataciones temporales aumentan hasta un 15%, según los especialistas.

Las fiestas de fin de año, sin embargo, no son los únicos factores que impulsan la temporalidad en los empleos. En algunos países como México, por ejemplo, este modelo laboral creció un 20% en 2010, como respuesta a la escasez de plazas formales derivada de la crisis económica.

Mientras que en Estados Unidos, el año pasado se crearon alrededor de 431,000 puestos de trabajo, de los cuales 411,000 correspondieron a contrataciones temporales, según estimaciones de la Oficina de Estadísticas de Trabajo de ese país.

Y aunque en Perú aún no hay cifras claras sobre esta modalidad de empleo, un estudio de la firma de reclutamiento estadounidense Employco Group señala que este modelo de atraer profesionales va en aumento porque permite a las empresas bajar costos, al no tener que brindar seguridad social, vacaciones, ahorros para retiro, entre otras prestaciones. Además, permite a las organizaciones responder a las altas y bajas que viven los mercados económicos. Por ello, la temporalidad podría generar una cuarta parte de la fuerza laboral en los próximos años.

“El modelo eventual ayuda a encontrar talentos específicos. Eso es lo que debe vender un trabajador independiente, su capacidad de aportar habilidad y experiencia a un proyecto por determinado tiempo. Los sectores más activos en el tema suelen ser ventas, sistemas, turismo y mercadotecnia”, señalan.

Este modelo podría permitir a los colaboradores contratarse con diferentes clientes; el problema, agregan, es que muchas veces no existe un salario competitivo para quien opta por esta dinámica laboral. De ahí que sea un modelo más recomendable para personas que están en sus primeros trabajos y desean adquirir cierta experiencia, o bien para quienes ya cuentan con un historial profesional fuerte.

Si el objetivo como profesional es contratarse por proyecto, lo importante es hacer notar al empleador que se tiene la destreza para dar solución a situaciones que requieren adaptabilidad a cualquier escenario, como una fecha de entrega próxima. Lo recomendable para conseguir sueldos más competitivos es negociar percepción salarial a cambio de rapidez y dedicación.

Pasar de un trabajo temporal a uno fijo -sobre todo los que se abren en temporada- puede ser difícil pero no imposible. El primer paso, es que el empleado muestre interés y compromiso. Sin embargo, el mayor problema en estas contrataciones es que la persona piensa “sólo es un proyecto, ¿para qué tanto esfuerzo si en un tiempo ya no estaré aquí?”.

El colaborador debe organizarse para que en las tareas que le asignen muestre al empleador sus competencias laborales más destacadas. Pero cuidado, “en ocasiones el empleado es tan proactivo y trata de agradar tanto, que molesta a los demás empleados y jefes; hay que buscar un equilibrio”, refiere la consultora.

Un empleado temporal tiene que ser más rápido y eficiente para identificarse con la cultura organizacional, saber cómo es el ambiente en esa oficina y buscar resultados -en poco tiempo- con base en lo que es más importante para la compañía.


Aunque sea por unos meses, el colaborador temporal es evaluado, por lo que asumir la actitud de “no importa cómo sea, sólo será unas semanas”, acaba con cualquier oportunidad de ser considerado para una contratación fija.

Este esquema de empleo, además de ayudar a adquirir experiencia -en el caso de los jóvenes- o incrementar el valor curricular -para los empleados más maduros- es una oportunidad para hacer contactos que pudieran traducirse en la futura contratación.

Posteado por: milaborum | 20 diciembre 2011

¿El título es lo único que importa?

Estamos en una época donde lo que prima es el título sobre encima de todo, y uno se olvida de que un título no sirve de nada si no se tienen los conocimientos necesarios para defenderse en esa área o para saber desempeñar las funciones de ese puesto en la práctica de la empresa.

Ahora se está apostando por la cultura de “Títulos para todos” con independencia del nivel de conocimientos que tenga cada persona. Sin embargo, un título puede acreditar muchas cosas y ninguna a la vez.

Un título no deja de ser un trozo de papel oficial que acredita o certifica que determinada persona tiene unos conocimientos sobre un área o mejor dicho que en cierto momento se supone que los tuvo.  Por ejemplo: una persona, en un momento dado, ha podido realizar un curso de 400 horas sobre Excel y acabar el curso con unos conocimientos elevados de la aplicación, sin embargo, si van pasando meses y años y no pone en práctica lo aprendido ni en su vida personal o profesional, los irá olvidando y se puede afirmar que tras una largo período sin practicar, esa persona no tiene ni idea de Excel. Por supuesto, podrá incluir en su currículum que tiene conocimientos elevados de Excel porque un título así lo acredita, sin embargo, eso luego debe demostrarse de forma real y eso ya no es cuestión de tener títulos o no, sino de saber defenderse o no en esa materia concreta.

En la formación se está potenciando cada vez más que las personas adquieran el certificado y lo que debe primar es que la persona aprenda y alcance de forma optima los objetivos del curso y aquellos que no lo demuestren de una forma objetiva no se les debe dar el “papel” y se les deberá plantear formulas para que más adelante puedan hacerlo. Hacer lo contrario va en detrimento de la calidad de la formación y de los alumnos que no han alcanzado el nivel esperado. ¿De qué sirve que esos alumnos tengan un título que especifique que se ha realizado un curso de X horas sobre unas materias concretas si luego esta persona no sabe defenderse en dicha área?

El adquirir y consolidar conocimientos requiere un esfuerzo que se debe acreditar y demostrar a corto, medio y largo plazo para conseguir arraigar esos conocimientos, es decir, una vez adquiridos, se debe practicar, mejorar, refrescar y actualizar, teniendo en cuenta las necesidades de cada momento.

Los conocimientos sin práctica se olvidan. Nuestro sistema educativo se basa demasiado en memorizar cosas y se olvida en hacer más hincapié en la puesta en práctica de los mismos y la experimentación para llegar a conclusiones de una forma más didáctica. El memorizar sin entender y asimilar no sirve más que para pasar unos exámenes que nos permitan acceder al título pero no consiguen la finalidad global de afianzar conocimientos e ideas de una área profesional.

¿Ustedes qué piensan? ¿Qué valor le dan a los títulos académicos?

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